De chico leí "Marco, de los Apeninos a los Andes", un joven genovés que cruza el océano en barco buscando a su mamá y, al llegar a Buenos Aires, descubre que la familia para la que ella trabajaba se ha mudado. Sin desanimarse, continúa su búsqueda recorriendo Rosario, Córdoba y finalmente Tucumán. En el camino enfrenta el hambre, la soledad, la falta de dinero y numerosos peligros, pero también recibe la ayuda solidaria de personas que encuentra durante su travesía.
Hoy vemos otro viaje cautivante, un italo suizo que recibe la ayuda del presidente norteamericano para postularlo a la Secretaría General de las #NacionesUnidas.
Esta nueva #odisea reaviva el debate sobre un fenómeno que trasciende al #deporte: el creciente peso geopolítico del #fútbol como instrumento de poder blando (#softpower). En un mundo cada vez más multipolar, la #FIFA dejó de ser únicamente la entidad que organiza la Copa Mundial para convertirse en una plataforma global de influencia política, económica y diplomática.
Ese proceso no comenzó hoy. João #Havelange comprendió antes que nadie que el fútbol podía convertirse en un activo estratégico de alcance planetario. Durante su presidencia expandió la FIFA hacia #África, #Asia y el mundo árabe, fortaleciendo una amplia red de alianzas con federaciones nacionales y gobiernos. Su modelo transformó al fútbol en un espacio privilegiado de diplomacia internacional.
#Infantino heredó esa arquitectura y la llevó a una nueva escala. La ampliación de la Copa Mundial a 48 selecciones, la creación de nuevas competiciones internacionales, el incremento de los programas de desarrollo para las federaciones y una política de mayor presencia en regiones emergentes reforzaron la capacidad de la FIFA para proyectar influencia global. Bajo su conducción, la organización profundizó su papel como actor de gobernanza internacional, interactuando de manera creciente con jefes de Estado, organismos multilaterales y grandes empresas tecnológicas y financieras.
Desde una perspectiva geopolítica, la FIFA representa hoy una de las redes institucionales con mayor alcance territorial del planeta: reúne a 211 asociaciones miembro, más que los 193 Estados miembros de las Naciones Unidas, y moviliza audiencias de miles de millones de personas. Esa combinación de legitimidad deportiva, capacidad económica y presencia global convierte al fútbol en una herramienta de poder blando de enorme valor estratégico para los Estados y para la propia organización.
En ese contexto, la posibilidad de que Infantino sea postulado para conducir la ONU refleja hasta qué punto ha adquirido relevancia. El fútbol ha dejado de ser únicamente un espectáculo para convertirse en un actor de #influencia en la #gobernanza global.

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