Policrisis y el trilema de la pericia estratégica global
Navegando la tormenta perfecta
Una policrisis
Hoy no enfrentamos un problema aislado, sino la convergencia de tres crisis interconectadas: la inestabilidad del clima, el aumento de los alimentos y la escasez de energía. Esta situación, definida como una "policrisis", genera profundas presiones inflacionarias, descontento social y otros efectos nocivos que impactan en la vida cotidiana de millones de personas. Para intentar mitigar estas consecuencias, diversos países han comenzado a endurecer sus políticas monetarias y fiscales, buscando un equilibrio en medio de la tempestad.
La urgencia de actuar
Considerando la velocidad exponencial con la que suceden los acontecimientos actuales, no podemos permitirnos el lujo de la espera. Es imperativo abordar esta disyuntiva estratégica sin dilaciones.
Por un lado, el riesgo de inacción es altísimo: podríamos perder una oportunidad irrepetible para posicionar a nuestras naciones en la nueva economía.
Por otro lado, el desafío de adaptarse a esta complejidad global entra en conflicto directo con el trilema de Rodrik, que señala la tensión intrínseca entre la integración económica global, la soberanía nacional y la democracia.
Una encrucijada geoeconómica
Esta realidad nos sitúa en una encrucijada geoeconómica. Este escenario se caracteriza por:
- • Volatilidad global e incertidumbre geoestratégica.
- • Transformaciones bruscas impulsadas por tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial (IA) y la transición energética.
- • Narrativas polarizantes que dificultan el consenso social.
- • Una alarmante erosión de la confianza en las instituciones, lo que debilita la gobernabilidad.
A este panorama se suman estresores estructurales como el envejecimiento poblacional y la fragmentación geopolítica, que exigen que el Estado —y especialmente sus Administraciones Tributarias— deje de ser un mero ente recaudador y se conviertan en facilitador estratégico de la prosperidad.
Pilotear la tormenta
Navegar esta policrisis es como intentar pilotar un barco en medio de un huracán (inestabilidad global), donde el timón representa la soberanía, las velas la integración económica y la brújula la democracia. El trilema de Rodrik nos advierte que, si intentamos tensar las velas al máximo para ir más rápido, podemos perder el control del timón o desviarnos de lo que marca la brújula. La clave no es elegir un solo camino, sino tener la pericia estratégica para ajustar cada elemento en tiempo real, antes de que la inacción nos haga naufragar frente a una oportunidad histórica.
📖 Te invitamos a profundizar en este análisis leyendo la publicación del CEAT titulada: "Las Administraciones Tributarias en la Encrucijada Geoeconómica". Puedes descargarla gratuitamente desde la página de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA: https://economicas.uba.ar/extension/wp-content/uploads/2025-11-CEAT-RGC-TENDENCIAS.pdf
Es momento de pasar de la reacción a la proacción estratégica. Si te interesa el tema, encuentra otras publicaciones interesantes en nuestros blogs:

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