La evolución de los modelos de Estado: Del "Estado Débil de Desarrollo Fuerte" a la propuesta de un Estado "verde, digital e inclusivo"

La evolución de los modelos de Estado

Del "Estado débil de desarrollo fuerte" a la propuesta de un Estado "verde, digital e inclusivo"

La concepción y el rol del Estado han evolucionado significativamente a lo largo de la historia, adaptándose a los desafíos de cada época. 

En América Latina, esta trayectoria ha sido particularmente compleja, transitando desde modelos que buscaban un desarrollo económico intenso con instituciones frágiles hasta propuestas contemporáneas que abogan por una transformación profunda del aparato estatal para enfrentar las realidades del siglo XXI.


El "Estado desarrollista fuerte débil": Aspiraciones y limitaciones

Durante la segunda mitad del siglo XX, muchos países latinoamericanos adoptaron un modelo que podría denominarse el "Estado desarrollista fuerte débil". 

Este modelo se caracterizó por una fuerte aspiración a impulsar el desarrollo económico, a menudo a través de políticas de industrialización por sustitución de importaciones y regímenes de promoción industrial. 

La euforia democrática que siguió al fin de los regímenes militares en la década de 1980 inicialmente impulsó estos procesos.

Sin embargo, este modelo presentaba limitaciones y desviaciones significativas. A pesar de su énfasis en el desarrollo, muchos Estados operaban con deficiencias en las diversas etapas de construcción estatal, desde el mantenimiento del orden y la recaudación de impuestos hasta la consolidación del Estado de derecho y la provisión de bienestar social. 

La lógica "estadocéntrica" de la época se preocupaba por el desarrollo y los problemas estructurales como la desigualdad, la debilidad institucional y el déficit de legitimidad.

A partir de los años 80, se observó una "ofensiva contra el papel del Estado", con una constante presión para reducir el intervencionismo institucional en el funcionamiento de las lógicas de mercado. Esto llevó a la necesidad de "repensar el papel del Estado, reimaginando su capacidad, su poder y las formas de ejercerlo".


El surgimiento del "Estado abierto" y el "Estado en la era exponencial"

En respuesta a la necesidad de mayor transparencia y participación, surgió el concepto de "Estado abierto", una noción que el académico Oscar Oszlak introdujo en 2013. Esta visión va más allá de la simple suma de un "gobierno abierto", "parlamento abierto" y "justicia abierta". 

Para Oszlak, el Estado abierto implica un compromiso común y una vigilancia mutua que es esencial para la división de poderes en una democracia. También incluye la transparencia en la gestión de instancias extra o paraestatales que utilizan recursos públicos o subsidios estatales. 

Es crucial, especialmente en América Latina, donde la justicia ha sido cuestionada, que los parlamentos y el poder judicial sean transparentes para la ciudadanía. Oszlak, sin embargo, mantiene una perspectiva crítica y realista sobre los límites y potencialidades de esta transformación.

En la era actual, Oszlak también ha reflexionado sobre el "Estado en la era exponencial", especialmente durante la pandemia de COVID-19. Argumenta que la tecnología es una herramienta que amplía el poder de los datos de manera exponencial, y que su impacto en el bienestar social y la naturaleza del régimen político depende de cómo se utilice ese poder.


Hacia un Estado "Democrático, Efectivo e Inclusivo"

En el marco del XXIX Congreso Internacional del CLAD se enfatizó la necesidad de transformar los Estados para que sean "democráticos, efectivos e inclusivos". Para lograrlo, los Estados deben:

  • • Incorporar culturas de participación y colaboración.
  • • Informar, consultar y comprometer a la ciudadanía en todas las fases de las políticas públicas para construir legitimidad, confianza y resiliencia.
  • • Reconstruir instituciones sólidas, fortalecer la gobernanza y asegurar el Estado de derecho.
  • • Ser "fuertes y musculosos" para responder a los desafíos ciudadanos, sin necesidad de ser "gigantes".
  • • Emparejar la cancha de la desigualdad, garantizando el acceso a necesidades básicas como comida, vivienda, educación y salud.
  • • Estar basados en principios de igualdad, participación inclusiva y respeto por los derechos humanos. Esta visión busca contrarrestar la desilusión ciudadana con la democracia, que a menudo se traduce en apoyo a líderes que eluden las reglas democráticas.


La propuesta de un Estado "verde, digital e inclusivo"

Llevando estas ideas al futuro, Esther Dweck, Ministra de Gestión e Innovación en Servicios Públicos de Brasil, propuso que el "Estado del futuro debe ser verde, digital e inclusivo". 

Esta transformación abarca múltiples dimensiones esenciales:

  • 1. Reducir las desigualdades y promover la inclusión social, especialmente para grupos históricamente marginados.
  • 2. Fortalecer la democracia y la participación ciudadana en todos los niveles de gobierno.
  • 3. Promover la transición ecológica y enfrentar la emergencia climática con políticas efectivas.
  • 4. Liderar la transformación digital de la Administración Pública, para ofrecer servicios más ágiles y accesibles.
  • 5. Promover la igualdad de género y raza de forma transversal en todas las políticas públicas.
  • 6. Implementar políticas públicas inclusivas basadas en evidencia y orientadas a resultados.
  • 7. Reconstruir una Administración Pública profesional, justa y ciudadana.


Este enfoque es particularmente relevante para países que se encuentran en una "encrucijada global" impulsada por la inteligencia artificial (IA), la transición energética y una reconfiguración geopolítica compleja. 

Argentina tiene la oportunidad de pasar de ser un consumidor de tecnología a un líder estratégico en la era de la IA. Para ello, puede aprovechar ventajas como su energía nuclear limpia y confiable y sus condiciones geográficas únicas en la Patagonia para la refrigeración de centros de datos.

La implementación de marcos regulatorios inteligentes es clave, como el Régimen de Promoción de la Economía del Conocimiento (REC), que fomenta la innovación y el talento local en sectores como el software, la biotecnología y el desarrollo de fármacos y vacunas con IA. Asimismo, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) busca atraer capital significativo para infraestructuras, centros de datos y proyectos de energía, ofreciendo incentivos fiscales y estabilidad regulatoria por 30 años. Estos regímenes, al ser bien gestionados, pueden facilitar la diversificación productiva y el valor agregado local, transformando la economía del país.


Desafíos para la transformación del Estado

A pesar de estas visiones prometedoras, la transformación estatal enfrenta retos importantes:

  • • Volatilidad fiscal y la necesidad de simplificación: Argentina ha tenido un sistema fiscal históricamente volátil, con una maraña de 155 tributos en los 3 niveles de gobierno. Se recomienda simplificar este sistema para mejorar la eficiencia y la transparencia.
  • • Gobernanza del gasto tributario: Existe una "mala gobernanza" y opacidad en la gestión de los gastos tributarios, los cuales, a diferencia del gasto público directo, no están sujetos al mismo nivel de escrutinio parlamentario o rendición de cuentas. Es fundamental institucionalizar la evaluación periódica y la transparencia de estos gastos para asegurar su eficacia y equidad.
  • • Presiones demográficas: El envejecimiento poblacional y la informalidad laboral ejercen una presión "insostenible" sobre los sistemas de seguridad social y salud, requiriendo reformas urgentes e incluso políticas de inmigración estratégica para rejuvenecer la fuerza laboral y asegurar su sostenibilidad.
  • • Resiliencia ante "cisnes negros": El mundo está "terriblemente poco preparado" para eventos de baja probabilidad pero alto impacto, como tormentas solares, pandemias globales, el colapso de corrientes oceánicas o erupciones volcánicas masivas. La inversión en infraestructura robusta y planes de contingencia es una "inversión estratégica" en la estabilidad económica y social.


La evolución de los modelos de Estado refleja una constante búsqueda de adaptabilidad frente a contextos cambiantes. El camino hacia un Estado "verde, digital e inclusivo" implica una transformación profunda que abandone roles pasivos y adopte una gestión fiscal estratégica y transparente. 

Argentina, con sus recursos únicos y talento humano, tiene la oportunidad de liderar en nichos estratégicos globales, pero su éxito dependerá de una visión audaz, una gestión inteligente de sus ventajas y una sólida resiliencia frente a un mundo impredecible. 

El momento de actuar con decisión es ahora.

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