Del "Orden y Progreso" a la metamorfosis de las tensiones
La agenda pública, el conjunto de cuestiones no resueltas que logran captar la atención de las instituciones de la sociedad, ha reflejado históricamente el patrón de organización social dominante: el capitalismo.
El rol del Estado en América Latina se ha configurado de manera continua alrededor de los intentos por resolver los problemas sociales suscitados en torno a grandes cuestiones estructurales.
La evolución de estas preocupaciones centrales ilustra la metamorfosis del Estado y de las tensiones permanentes inherentes al sistema capitalista.
"Orden y Progreso"
Durante el siglo XIX, el nacimiento de los estados nacionales latinoamericanos estuvo intrínsecamente ligado al desarrollo del capitalismo. En esta etapa formativa, las cuestiones constitutivas de la agenda se resumieron en la fórmula positivista "Orden y Progreso" que expresan autores como Auguste Compte, Saint-Simon, el marqués de Condorcet y localmente, Juan Bautista Alberdi.
El "orden" era visto como la condición de posibilidad y premisa elemental para el establecimiento de formas estables de relación social, compatibles con las oportunidades de integración al mercado mundial. La instauración del orden no significó simplemente el regreso a un patrón normal de convivencia, sino la imposición de un nuevo marco de organización social congruente con el desarrollo de una nueva trama de relaciones de producción y dominación capitalista.
El "orden" resultaba una precondición ineludible del "progreso". Este último se erigía como el corolario natural del orden, siendo el fundamento mismo del Estado. El progreso se concebía como el desarrollo de las fuerzas productivas y el avance hacia la civilización, la meta indefinida de la evolución social.
La fórmula de la época, por lo tanto, señalaba un orden de prelación: "Orden y progreso, pero primero orden, luego progreso". La efectiva participación del Estado en la resolución de estas dos cuestiones representó el medio crucial para que el Estado adquiriera sus atributos de "estatidad" y consolidara el sistema de dominación.
Metamorfosis de las tensiones
A pesar de los esfuerzos fundacionales, ni el "orden" ni el "progreso" se resolvieron de forma definitiva. La reproducción del capitalismo como sistema implicó, recurrentemente, nuevas intervenciones estatales para resolver aspectos problemáticos de las mismas cuestiones, planteados por el desarrollo contradictorio del sistema.
En el siglo XX, y transformada en una tensión permanente de la expansión del capitalismo, la fórmula fue rebautizada sucesivamente:
- • "Seguridad y desarrollo".
- • "Estabilidad y crecimiento".
- • "Gobernabilidad y productividad".
- • En el contexto argentino, "ajuste y revolución productiva".
Los sucesivos sinónimos de "orden y progreso" no son más que versiones eufemísticas del tipo de condiciones que resultan necesarias para la vigencia de un orden social cuya continuidad se ve amenazada por las mismas tensiones y antagonismos que genera.
La vigencia continuada de estas cuestiones (orden/gobernabilidad y progreso/desarrollo) en la agenda estatal revela la existencia de tensiones sociales y conflictos no resueltos. El rol del Estado en cualquier momento histórico es una expresión político-ideológica de la agenda vigente.
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