Agenda pública, tensión social y capitalismo
La Agenda Pública y las Tensiones Sociales
La Agenda Pública se define como el conjunto de cuestiones no resueltas que afectan a uno o más sectores de la sociedad o a su totalidad, y que, por lo tanto, logran suscitar la atención y se convierten en el objeto de la acción de las instituciones que conforman la sociedad.
La fisonomía, organización y recursos del Estado son un reflejo directo de la naturaleza de estas cuestiones y de las modalidades que emplea para intentar resolverlas.
La agenda como espacio de conflictos no resueltos
La agenda pública representa el "espacio problemático" de una sociedad. El proceso histórico a través del cual estas cuestiones se problematizan, se plantean y se resuelven da lugar a contradictorias relaciones entre la sociedad civil y el Estado.
La complejidad de la agenda radica en que la vigencia continuada de estas cuestiones centrales revela la existencia de tensiones sociales y conflictos no resueltos. Esto implica que, a pesar de los esfuerzos estatales, los desafíos subyacentes generados por el patrón de organización social persisten, lo que exige una constante movilización de actores en la búsqueda de soluciones que expresen sus intereses.
A lo largo de la historia, la reproducción del capitalismo como sistema ha requerido la intervención estatal para resolver los aspectos problemáticos que plantea su desarrollo contradictorio. La agenda del Estado ha pasado por una metamorfosis en sus denominaciones, desde el binomio "Orden y Progreso" del siglo XIX hasta sus sucesivos sinónimos en el siglo XX (como "seguridad y desarrollo" o "gobernabilidad y productividad"), pero la continuidad de estas cuestiones sigue expresando las principales tensiones permanentes del sistema capitalista.
Concentración problemática: Gobernabilidad, desarrollo y equidad
Hoy, la agenda del Estado concentra una abrumadora proporción de la problemática en torno a tres grandes cuestiones, que están en tensión permanente:
- 1. La cuestión del orden o gobernabilidad de la sociedad.
- 2. El desarrollo de las fuerzas productivas.
- 3. La reducción de las desigualdades sociales (equidad).
Estas tres variables —gobernabilidad, desarrollo y equidad— han dado contenido básico a la agenda del Estado y, en su mutuo despliegue, han generado tensiones permanentes en el modelo de organización de las sociedades, particularmente en América Latina. El papel del Estado abarca estos tres planos, puesto que no existe progreso económico duradero sin orden, ni orden estable sin mínima equidad social.
La irrupción de la "cuestión social" a finales del siglo XIX, o la equidad distributiva en términos actuales, se debió al crecimiento económico que agudizó las tensiones sociales. Se advirtió que el "costo del progreso económico" recaía sobre los sectores populares, generando descontento e inestabilidad social que amenazó la gobernabilidad.
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