Una coyuntura crítica para reinventar el futuro
Superar la coyuntura
La actual era de los descontentos, la volatilidad política y el resurgimiento de diversas formas de populismo no debe interpretarse como un estado de crisis permanente sin salida.
Por el contrario, representa una coyuntura crítica que expande sustancialmente el espectro de opciones para los actores políticos.
Las crisis, aunque desafiantes, no solamente restan poder, sino que también lo otorgan, abriendo caminos para una transformación audaz y estratégica.
El futuro dependerá de la capacidad de fortalecer un Estado eficiente, promover la participación ciudadana, la transparencia y una gobernanza colaborativa.
Para ello son necesarios liderazgos que protejan la democracia, fomenten el diálogo y la colaboración y, principalmente, eviten las promesas fáciles que socavan las instituciones.
La clave reside en la voluntad colectiva de trabajar junto a otros con entusiasmo, sentido de urgencia y compromiso para asegurar un futuro mejor que no deje a nadie atrás.
Estado eficiente, fuerte y musculoso: La base de la resiliencia
Para navegar con éxito la "era de los descontentos", es necesario reimaginar el papel del Estado.
Es decir, reimaginar su capacidad, su poder y las formas de ejercerlo.
La transformación debe buscar estados efectivos e inclusivos.
Esto significa que los Estados no necesitan ser "gigantes", pero sí "fuertes, musculosos" y sólidos para responder a los desafíos de la ciudadanía.
Un Estado transformador debe, en primer lugar, transformarse a sí mismo en múltiples dimensiones.
Esto incluye promover la inclusión social para grupos históricamente excluidos, liderar la transición ecológica y enfrentar la emergencia climática, impulsar la transformación digital de la administración pública para ofrecer servicios ágiles y accesibles, y reconstruir una administración pública profesional, justa y ciudadana.
Además, los líderes públicos deben ser capaces de entender los cambios en las subjetividades y valores de la ciudadanía, especialmente de las nuevas generaciones, para ofrecer respuestas que resuelvan sus dudas y cuestionamientos de manera efectiva.
Participación ciudadana y gobernanza colaborativa: Pilares de la legitimidad
La democracia solamente puede ser sostenible si incorpora culturas de participación y colaboración.
Es fundamental informar, consultar y comprometer a la ciudadanía en todas las fases de las políticas públicas.
La participación no es solamente un requisito de legitimidad, sino también de confianza y resiliencia.
Sin esta participación activa, los sistemas se arriesgan a la desconexión social, el extremismo y el autoritarismo.
La gobernanza colaborativa emerge como un complemento esencial, involucrando a actores no estatales en procesos formales de toma de decisiones colectivas, orientados al consenso y deliberativos.
Esta forma de gobernanza ayuda a construir un sistema más confiable, legítimo, resiliente y democrático.
La necesidad de participación se intensifica durante las crisis y periodos de turbulencia sistémica, convirtiéndose en un requisito clave para la resiliencia.
Conceptos como el "Estado Abierto" promueven la transparencia, la participación ciudadana y la rendición de cuentas, asegurando que las personas puedan confiar en los resultados de la gestión pública y expresar sus opiniones libremente.
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