Liderazgos comprometidos con la democracia y el diálogo
Las "promesas fáciles" socavan las instituciones.
Las posturas extremistas minan el Estado de derecho y el capital social.
Los descontentos sociales exigen liderazgos que valoren la transparencia y la participación ciudadana.
Ante la polarización política, el antídoto es el diálogo, la colaboración y la disposición a llegar a acuerdos.
Hay que recuperar la esperanza burocrática, la confianza en que los Estados y sus administraciones públicas son clave para el desarrollo, a pesar de sus problemas.
Este optimismo de la voluntad, combinado con un pesimismo de la inteligencia, es fundamental para la acción.
No estamos condenados al éxito, pero tampoco al fracaso.
El futuro no está predeterminado.
Dependerá de la capacidad para pensar y ejecutar con audacia para construir una resiliencia robusta frente a un mundo impredecible.
La oportunidad de no solamente salir al mundo, sino de liderar en nichos estratégicos globales, está al alcance.
La clave reside en la voluntad de trabajar junto a otros con sentido de urgencia y compromiso para asegurar un futuro mejor que no deje a nadie atrás.
Esta es la única forma de vivir en una sociedad que considere a todos y proteja las libertades fundamentales.
La "era de los descontentos" es, en esencia, una invitación a la acción transformadora y a la co-construcción de un futuro más justo y resiliente.
Transparencia y rendición de cuentas: Hacia una gestión responsable
Una de las áreas más críticas para fortalecer la confianza y la efectividad del Estado es la transparencia y rendición de cuentas en la gestión fiscal.
El sistema tributario ha sido históricamente volátil, y la gestión del gasto tributario (exenciones y regímenes de estímulo) adolece de "deficiencias estructurales en evaluación y transparencia".
A diferencia del gasto público directo, que está sujeto a aprobación parlamentaria anual y normas claras, los gastos tributarios a menudo carecen de directrices legales para su aprobación, implementación y control posterior.
Esta opacidad genera pérdidas significativas de recaudación, distorsiona la asignación de recursos y socava la equidad fiscal y la moralidad tributaria, ya que los ciudadanos pueden percibir que las leyes se aplican de manera injusta y que los beneficios se concentran en unos pocos.
Para remediar esta situación, es indispensable:
- + Fortalecer el marco institucional que regule la creación, implementación, evaluación y control de los gastos tributarios.
- + Implementar evaluaciones periódicas (ex ante y ex post) para determinar la efectividad y eficiencia de estos gastos.
- + Publicar información detallada y accesible sobre los costos y beneficiarios de los gastos tributarios para facilitar el escrutinio público y el debate informado.
- + Integrar los gastos tributarios en el proceso presupuestario anual, sometiéndolos al mismo nivel de escrutinio que el gasto directo.
Esta racionalización del uso de los gastos tributarios es una oportunidad para movilizar recursos internos, aumentar el espacio fiscal y asegurar que la política fiscal contribuya de manera más efectiva y equitativa al desarrollo y la prosperidad compartida.

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