¡Un viaje por la historia de nuestro sistema previsional!

¡Un viaje por la historia de nuestro sistema previsional!

¿Sabías que la forma en que se piensa la protección en la vejez en Argentina ha cambiado mucho a lo largo del tiempo? Nuestro sistema previsional se inspira en debates globales, principalmente en dos grandes modelos: el Bismarckiano y el Beveridgiano.

El Modelo Bismarckiano: La Lógica del Seguro

Surgió en Alemania a fines del siglo XIX, impulsado por Otto von Bismarck. Este modelo se define como un esquema previsional contributivo. 
¿Qué significa eso? Que el derecho a acceder a los beneficios, como la jubilación, se otorga conforme a las trayectorias laborales y las contribuciones (aportes) que la persona realizó durante su vida activa. Su objetivo principal es reemplazar el ingreso laboral del trabajador al momento de retirarse, buscando que la prestación guarde relación con el salario previo. Argentina, en sus inicios a principios del siglo XX, comenzó imitando este modelo.

El Modelo Beveridgiano: La Lógica de la Ciudadanía

Apareció posteriormente en el Reino Unido en 1942 con el informe de Sir William Beveridge. 
Este modelo se asocia con el concepto moderno de seguridad social universal. 
Su idea central es que la protección es un derecho de la ciudadanía, no solo de quienes contribuyeron formalmente. 
Se relaciona con la provisión de una transferencia plana y universal en la vejez, cuyo objetivo primordial es evitar la pobreza. 
Este esquema se financia generalmente mediante impuestos o rentas generales, no solo con aportes directos.

Argentina: Entre Bismarck y un Universalismo Incompleto

A lo largo de su historia, el sistema previsional argentino ha tenido importantes expansiones de cobertura.
Sin embargo, y a pesar de las intenciones de avanzar hacia un modelo más universal, nuestro sistema no logró instaurar plenamente las bases de un modelo universal como el de Beveridge, estructurado sobre la lógica pura de la ciudadanía para todos.
Históricamente, y en gran medida aún hoy, ha quedado enredado en una lógica basada en las cotizaciones del asalariado aportante, ligada fuertemente al empleo formal.
Si bien se amplió enormemente la cobertura, especialmente a partir del siglo XXI con mecanismos como las moratorias y la Pensión Universal para el Adulto Mayor -PUAM- (que cubren a personas con historias contributivas incompletas o nulas), esto generó un esquema híbrido.
En este esquema actual, los beneficios no se financian únicamente con los aportes directos de los trabajadores y empleadores, sino que una parte significativa proviene de recursos tributarios generales, es decir, impuestos pagados por toda la población. 
Esto ocurre porque la lógica de las contribuciones solas ha resultado insuficiente para el financiamiento de la amplia cobertura actual, especialmente en un mercado laboral con alta informalidad.

Si te interesa el tema, puedes visitar el micrositio del CEAT - Centro de Estudios en Administración Tributaria FCE UBA en https://www.economicas.uba.ar/extension/ceat

O encontrar más publicaciones interesantes en: https://trabajodecenteinclusionsocial.blogspot.com

Comentarios