Tensión entre la lógica contributiva y la no contributiva
Como si fuera el cuento de Pedro y el lobo, hace rato venimos escuchando el alerta: ¡El futuro de tus ingresos en la vejez está en peligro!
Pero nadie accede al debate! Y de tanto hablar de nuestro sistema previsional la urgencia por definir el bienestar futuro ha perdido lugar en la agenda pública.
Sin embargo, es un tema clave de la política social que hoy enfrenta grandes desafíos y no se puede esconder bajo la alfombra esperando que suceda algún milagro.
Uno de los nudos principales es la tensión entre la lógica contributiva y la no contributiva.
Históricamente, el acceso a la jubilación estuvo ligado a los aportes realizados durante la vida laboral formal ("lógica contributiva" o "bismarckiana").
Sin embargo, la alta informalidad laboral, la evasión fiscal y de cotizaciones y las sucesivas crisis económicas que debilitan el mercado de trabajo formal han logrado que muchas personas no reúnan los años de aportes suficientes por haber transitado trayectorias contributivas irregulares y discontinuas.
Para resolver ese problema se recurrió a las moratorias previsionales, un parche provisorio que no resuelve las causas que originan la falta de acceso, sino que son una "aspirina" para mitigar los resultados.
Así el sistema previsional actual, a menudo descrito como "semicontributivo" o con un "contributivismo ficcional", ya no se financia solamente con aportes, sino que necesita cada vez más recursos provenientes de impuestos con afectación específica (principalmente el IVA y el impuesto a los combustibles y el dióxido de carbono).
Esta lógica trastoca el rol subsidiario del Estado y lo convierte en el financiador de una protección social de cobertura universal que se financia con componentes no contributivos significativos.
Hoy se instala la Pensión Universal del Adulto Mayor (PUAM) como respuesta a los que no reúnen los requisitos y se encuentran en un estado de vulnerabilidad socio-económica y se abandona el acceso mediante moratorias.
Esta transición accidentada desde la lógica de Bismarck y la migración sinuosa hacia una perspectiva de "derechos de ciudadanía" exige que el Estado se preocupe también por quienes están en la informalidad.
Sin embargo, al quedarnos a mitad de camino entre Bismarck y Beveridge, el financiamiento con impuestos para cubrir los déficits del sistema contributivo puede generar inequidad, ya que toda la ciudadanía contribuye vía impuestos (como el IVA), pero solamente se financian los beneficios de trabajadores formales.
Pero los desafíos no terminan ahí.
El envejecimiento poblacional ejerce una presión creciente sobre el sistema de pensiones y salud. Más personas viven más tiempo y requieren por más años prestaciones de salud y jubilatorias. A su vez, se altera la razón de sustento entre población activa que aporta y población pasiva que cobra prestaciones.
Sumado a ello, la fragmentación, estratificación y heterogeneidad institucional del sistema es única en el mundo, lo que genera inequidades y dificultades de armonización. Aunque revertirla es técnicamente simple, lo cierto es que políticamente resulta muy complejo.
En este contexto de frazada corta, lograr una cobertura adecuada y suficiente de las prestaciones sigue siendo un reto.
¿Hay posibilidad de mejorar algo? ¿Por dónde se debería empezar?
Queda claro que las tendencias demográficas no se pueden dar vuelta de un día para el otro.
Por lo tanto, lo más inmediato es incentivar la formalización del empleo y ampliar la base de cotizantes. Esto requiere conciliar las reformas con la realidad económica y del mercado laboral.
Además de ampliar la base de cotizantes, lo otro que se puede hacer es diversificar las fuentes de financiamiento, explorando, por ejemplo, el rol del Fondo de Garantía de Sostenibilidad (FGS) o incluso debatiendo si las plataformas deberían realizar contribuciones patronales por los empleos atípicos de sus trabajadores.
Mientras tanto, hay que convocar a actuarios y especialistas para definir cuáles son los ajustes de parámetros que hay que realizarle al sistema. Seguimos con valores definidos en 1993 y, en el medio, pasaron cosas.
La tasa de fecundidad en los '90 era cercana a 3 hijos por mujer, hoy se redujo a la mitad.
La esperanza de vida en los '90 era 75 para las mujeres (15 años de sobrevida a la jubilación) y 68 para los varones (3 años de sobrevida a la jubilación), hoy aumentó a 80 (20 años de sobrevida) y 73 (8 años).
Con menos aportantes y más beneficiarios que cobran por más tiempo, ¿es razonable mantener sin actualización parámetros como la edad de retiro y los años de aporte?
Por otra parte, la participación femenina en el mercado laboral ha crecido en estos 30 años, pero nadie discute igualar la edad de las mujeres a la de los hombres o vincularla actuarialmente a la esperanza de vida.
Por otra parte, siendo el seguro social un derecho humano garantizado en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional, ¿no se debería articular el sistema previsional con un sistema de protección social más amplio?
El elefante presente en la sala y del que nadie habla es la fragmentación.
Es fundamental entender que las reformas necesarias no son solamente cuestiones técnicas o demográficas, sino que implican decisiones políticas en las que se consensúe la interacción entre el Estado, el Mercado y la Sociedad.
No podemos seguir evadiendo un debate frontal y transparente para generar la legitimidad necesaria que nos permita avanzar en cambios estructurales que busquen equidad y sostenibilidad.
Las políticas deben evaluarse considerando el impacto en diversos sectores de la sociedad y requerirán aceptabilidad social y factibilidad política.
El debate está abierto, y definir qué sistema previsional queremos, cuáles son sus objetivos y principios, y cómo se relaciona con el mercado de trabajo y la economía, es crucial para asegurar la protección de las personas mayores con un enfoque de derechos ciudadanos.
Si te interesa el tema, puedes visitar el micrositio del CEAT - Centro de Estudios en Administración Tributaria FCE UBA en https://www.economicas.uba.ar/extension/ceat
O encontrar más publicaciones interesantes en: https://trabajodecenteinclusionsocial.blogspot.com

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