¿Alcanzan las jubilaciones para vivir dignamente? El desafío de la informalidad y la Adecuación de las Prestaciones

¿Alcanzan las jubilaciones para vivir dignamente? El desafío de la informalidad y la Adecuación de las Prestaciones

Nuestro sistema previsional tiene como objetivos fundamentales el asegurar la protección económica de los adultos mayores cuando se retiran del mercado laboral, garantizarles una vida digna frente a contingencias sociales, buscar equilibrar su capacidad de consumo a lo largo de la vida, y ser una herramienta para la lucha contra la pobreza.

Esto último se relaciona directamente con la adecuación de las prestaciones. ¿Qué significa que un beneficio sea adecuado? Implica, entre otras cosas, que proteja a las personas del riesgo de pobreza en la vejez y les permita, si es posible, mantener un estándar de vida comparable al que tenían mientras trabajaban.

El sistema previsional argentino, en su esencia, es contributivo. Esto significa que para acceder a una jubilación, es necesario haber realizado una cantidad mínima de aportes durante la vida laboral, además de cumplir con la edad establecida.

Sin embargo, la realidad del mercado laboral argentino presenta un gran obstáculo: la persistencia de la informalidad y las trayectorias laborales discontinuas. Esto genera que muchas personas no logren alcanzar la densidad de aportes requerida.

Esta consecuente falta de densidad de aportes tiene un impacto directo y negativo: erosiona la adecuación de las prestaciones en el sistema contributivo. Un historial de aportes incompleto o irregular se traduce, generalmente, en beneficios jubilatorios menores.

Frente a las presiones demográficas (como el envejecimiento de la población), económicas (crisis recurrentes, bajos salarios) y laborales (la alta informalidad), surge una pregunta clave: ¿es capaz el sistema contributivo de garantizar prestaciones previsionales adecuadas en términos de prevención de la pobreza en la adultez mayor?.

Para evaluar esto, se miran indicadores como las tasas de reemplazo (qué porcentaje del último salario representa la jubilación) y la relación de los haberes jubilatorios con el costo de una canasta básica que permita cubrir las necesidades esenciales.

Un beneficio jubilatorio, incluso si reemplazara completamente el ingreso salarial previo a jubilarse, no será suficiente para evitar la pobreza si ese ingreso es bajo. Por eso, la adecuación de las prestaciones requiere que el monto percibido debe permitir mantener un nivel de consumo considerado "suficiente" y evitar la carencia.

A medida que la esperanza de vida aumenta, la importancia de lograr ingresos previsionales adecuados se vuelve aún mayor, impactando directamente en la calidad de vida de las personas.

Abordar la informalidad laboral, facilitar trayectorias de aportes más completas y asegurar que las prestaciones, especialmente las mínimas, sean suficientes para prevenir la pobreza, son desafíos fundamentales para lograr un sistema previsional que cumpla plenamente su objetivo de proteger a todos los adultos mayores.

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