En cuanto a la mejora de la eficacia y eficiencia operativa, al automatizar diversas tareas manuales y repetitivas, podrían generar un ahorro de costes y una mejora de la eficacia general de la organización. Las posibles aplicaciones incluyen la agilización y racionalización del análisis de declaraciones fiscales y otros registros, disminuyendo el tiempo y los costos asociados.
Pero las tecnologías de inteligencia artificial también se pueden aplicar para optimizar otros macroprocesos de soporte de la organización que manejan grandes volúmenes de datos como la gestión de recursos humanos, adquisiciones y finanzas.
Al respecto debemos tener en cuenta que las tecnologías de inteligencia artificial tienen la capacidad de examinar rápidamente grandes cantidades de información, detectando patrones e irregularidades que pasarían desapercibidos con métodos tradicionales, a la vez que podría analizar datos en tiempo real.
De lo anterior también se podría derivar la capacidad para la identificación de estafas fiscales, el reconocimiento del fraude y la evasión, y la detección de transacciones anómalas.
Asimismo, a partir del análisis del comportamiento fiscal y de una serie de variables e indicadores vinculados al contribuyente y su contexto, las tecnologías de inteligencia artificial podrían calcular su perfil de riesgo fiscal y clasificarlo en categorías y grupos según su riesgo, permitiendo enfocar los esfuerzos en casos sospechosos y optimizar los recursos. El control de cambios ficticios de residencia y la detección de economía sumergida son campos fértiles para explorar estas potencialidades.
Por otra parte, su utilización para facilitar la clasificación automática de transacciones podría brindar informes detallados de posibles desvíos y riesgos a analizar con más profundidad. También puede ayudar a comparar estructuras de precios para obtener precios de transferencia más precisos y a mejorar la eficiencia en la selección de casos a inspeccionar.
Al identificar errores y omisiones en las declaraciones, también puede proporcionar asesoramiento personalizado en forma simultánea al llenado de los formularios para que los contribuyentes presenten declaraciones correctas y completas, evitando sanciones.
En resumen, la IA podría aportar mayor eficacia, eficiencia, capacidad de análisis, detección de fraude, mejora en la atención al contribuyente y optimización de recursos en la gestión tributaria y aduanera.
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