Inteligencia artificial y datos sensibles: orientaciones éticas y legales

La inteligencia artificial (IA) debe tratar los datos sensibles que revelan el origen racial o étnico, las opiniones políticas, las convicciones religiosas, filosóficas o morales, la afiliación sindical o la información referente a la salud o la vida sexual de la ciudadanía con extrema cautela y estricto apego a los principios éticos y legales.

Estos datos se consideran especialmente protegidos debido a su potencial para generar discriminación, estigmatización o vulneración de derechos fundamentales.


Orientaciones éticas y legales:

Para el manejo de datos sensibles, la IA debe considerar los siguientes aspectos:

+ Minimización de datos: La IA debe limitar la recopilación y el procesamiento de datos sensibles al mínimo estrictamente necesario para lograr un fin legítimo y específico. Se debe evitar la agregación innecesaria de datos y desechar la información irrelevante.

+ Anonimización y seudonimización: Siempre que sea posible, los datos sensibles deben ser anonimizados o seudonimizados para dificultar la identificación de los individuos. La seudonimización debe añadir garantías éticas y jurídicas a las propiamente técnicas.

+ Consentimiento explícito: En los casos en que sea necesario procesar datos sensibles, se debe obtener el consentimiento explícito, libre e informado de los titulares de los datos conforme lo que disponga la normativa vigente. El consentimiento debe ser específico para cada finalidad y fácilmente revocable.

+ Transparencia y explicabilidad: Los algoritmos de IA que procesan datos sensibles deben ser transparentes y comprensibles para los usuarios. Se debe informar a los ciudadanos sobre cómo se utilizan sus datos, con qué fines y cuáles son los posibles riesgos. Se debe garantizar el derecho a la explicación de las conclusiones de los algoritmos de IA.

+ Seguridad reforzada: Los datos sensibles deben ser protegidos con medidas de seguridad robustas para prevenir accesos no autorizados, filtraciones o usos indebidos. Esto incluye el cifrado de datos, el control de acceso y la auditoría de los sistemas.

+ No discriminación: Los algoritmos de IA deben ser diseñados y entrenados para evitar sesgos y discriminaciones. Se deben utilizar técnicas de mitigación de sesgos y evaluar periódicamente el impacto de los algoritmos en diferentes grupos de población.

+ Supervisión humana: Las decisiones automatizadas basadas en datos sensibles deben ser supervisadas por humanos para garantizar la equidad, la justicia y el respeto a los derechos fundamentales. Se debe permitir a los ciudadanos impugnar las decisiones automatizadas que consideren incorrectas o injustas.

+ Finalidad específica: Los datos sensibles solo pueden ser utilizados para los fines específicos para los que fueron recopilados y con el debido fundamento legal. Se debe evitar el uso de datos sensibles para fines incompatibles con los originales.

+ Evaluación de impacto: Antes de implementar sistemas de IA que procesen datos sensibles, se debe realizar una evaluación exhaustiva del impacto en la privacidad y los derechos fundamentales. La evaluación debe identificar los riesgos potenciales y establecer medidas para mitigarlos.

+ Cumplimiento normativo: Es fundamental cumplir con la normativa vigente en materia de protección de datos personales. Esto implica implementar políticas y procedimientos que garanticen el cumplimiento de los principios de licitud, lealtad, transparencia, minimización de datos, limitación de la finalidad, exactitud, integridad y confidencialidad.


Protección constitucional:

En el contexto de la República Argentina, es fundamental considerar los artículos 18 y 19 de la Constitución Nacional:

+ El artículo 18 consagra la inviolabilidad del domicilio, la correspondencia epistolar y los papeles privados. Esto implica que el Estado solamente puede acceder a esta información en casos excepcionales y con una orden judicial debidamente justificada.

+ El artículo 19: Establece que las acciones privadas de las personas que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están exentas de la autoridad de los magistrados. Esto protege la esfera de la intimidad y la autonomía personal de los ciudadanos frente a la intromisión estatal.

La IA debe respetar estos principios constitucionales y garantizar que el procesamiento de datos sensibles no vulnere la privacidad, la intimidad ni la libertad individual de los ciudadanos. Esto requiere un enfoque equilibrado que permita aprovechar los beneficios de la IA para la gestión pública sin comprometer los derechos fundamentales de la ciudadanía.


Al seguir estas recomendaciones, la IA puede utilizarse de manera responsable y ética para mejorar la administración pública y ofrecer mejores servicios a los ciudadanos, al tiempo que se protegen sus derechos fundamentales y se promueve la confianza en el gobierno.

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