La Sociedad de Ingenieros Automotrices (SAE, por sus siglas en inglés) ha establecido una escala para la industria automotriz que define seis niveles de autonomía en vehículos.
De hecho, la inteligencia artificial (IA) juega un papel crucial en el desarrollo y la funcionalidad de estos niveles, especialmente en los más avanzados.
A partir de este estándar podemos trazar un paralelo con la implementación de tecnologías de inteligencia artificial que nos permitirá comprender mejor su potencial aplicación a otros ámbitos más complejos, como los procesos de las administraciones tributarias.
+ Nivel 0: Sin Automatización: En este nivel, el conductor controla el volante y la velocidad en todo momento, sin asistencia de ningún tipo, salvo algunas señales sobre el estado del vehículo. La IA no está presente, ya que no hay sistemas de asistencia al conductor.
+ Nivel 1: Asistencia al Conductor: Hay asistencia limitada, como controlar el volante, la aceleración o la desaceleración, bajo determinadas circunstancias y no todo el tiempo. La IA puede estar presente en funciones básicas, como el control de crucero adaptativo o la asistencia de mantenimiento de carril, que utilizan algoritmos simples para ayudar al conductor.
+ Nivel 2: Automatización Parcial: Hay sistemas de asistencia al conductor para controlar el volante y la velocidad, lo que reduce la intervención del conductor, pero requiere su atención del vehículo en todo momento. La IA es más sofisticada, permitiendo funciones como el estacionamiento automático y el mantenimiento de carril avanzado. El sistema puede controlar tanto la dirección como la velocidad en ciertas condiciones, pero el conductor debe estar preparado para intervenir.
+ Nivel 3: Automatización Condicional: Los vehículos ya tienen autonomía para desplazarse en ciertas situaciones, tales como cuando transitan en autopistas de doble mano. No requieren intervención humana, pero el conductor debe estar atento a la necesidad de intervenir en situaciones que exceden las capacidades técnicas del vehículo. La IA es esencial, ya que el vehículo puede tomar decisiones basadas en la información del entorno, como la distancia a otros vehículos y las señales de tráfico. El conductor debe estar listo para tomar el control si el sistema lo requiere.
+ Nivel 4: Alta Automatización: Los vehículos se conducen por sí solos la mayor parte del tiempo, pero pueden requerir un conductor humano para que se haga cargo en ciertas situaciones. La IA es muy avanzada, permitiendo que el vehículo opere de forma autónoma en la mayoría de las condiciones. Sin embargo, puede haber situaciones específicas (como clima extremo o zonas de construcción) en las que el conductor deba tomar el control.
+ Nivel 5: Automatización Completa: Los vehículos son totalmente autónomos bajo cualquier circunstancia y no requieren controles manuales. La IA es total, el vehículo puede operar sin ninguna intervención humana en cualquier condición imaginable. Este nivel representa la automatización completa y requiere una IA que pueda aprender, razonar y adaptarse a situaciones imprevistas.
En resumen, la IA es fundamental para alcanzar los niveles más altos de autonomía en los vehículos, permitiendo la percepción del entorno, la toma de decisiones y el control del vehículo en diversas condiciones. A medida que aumenta el nivel de autonomía, la IA se vuelve más compleja y esencial, culminando en el Nivel 5, donde el vehículo opera de manera completamente autónoma.
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