Evolución de los modelos organizativos de las administraciones tributarias

Los modelos organizativos de las administraciones tributarias han evolucionado significativamente a lo largo del tiempo, adaptándose a los cambios en la sociedad, la economía y la tecnología. 

Esta evolución puede entenderse como una respuesta tanto a las necesidades y demandas sociales, como también a las nuevas formas de gestión pública. 

Inicialmente, las administraciones tributarias se basaban en el modelo burocrático tradicional weberiano, pero con el tiempo han adoptado enfoques más modernos y flexibles.


Modelo Weberiano Tradicional:

El modelo de Max Weber, característico de las administraciones tributarias del siglo pasado, se basa en la centralización de la gestión, la verticalidad de las jerarquías organizacionales, y la estandarización de procesos.

Es un modelo rígido que se caracteriza por la delimitación estricta de funciones, controles unificados, y la aplicación de reglas y procedimientos únicos.

Aunque este modelo fue útil en su momento, se ha vuelto ineficaz ante la creciente complejidad técnica y organizativa, la ampliación del mandato legal y la extensión territorial de las administraciones tributarias en un contexto de cambios exponenciales que se suceden a ritmos incrementales.

Este modelo si bien buscaba acotar la discrecionalidad de la burocracia para evitar arbitrariedades, con el tiempo se volvió rígido e inflexible ante un contexto volátil, incierto, complejo y ambiguo.


La Nueva Gerencia Pública (NGP):

La nueva gerencia pública surge como una alternativa al modelo weberiano, buscando "achatar" las estructuras, a la vez que se orienta hacia resultados en lugar de basarse exclusivamente en los macroprocesos institucionales.

Esta cambio de paradigma impulsa la descentralización, la autarquía, y el aplanamiento de las estructuras jerárquicas.

Al orientarse a los resultados, concibe a la ciudadanía como "cliente" principal y busca una mayor eficiencia y flexibilidad en la generación de valor público.

Para lograr este cambio, se enfoca en la medición del desempeño y la gestión por resultados.


Modernización del Estado y Automatización de Procesos:

La creciente digitalización de procesos y trámites se apoya en la introducción de nuevas tecnologías para renovar la gestión tributaria.

Las administraciones tributarias comienzan a automatizar funciones básicas como el registro y la presentación de declaraciones.

En este contexto se busca la desburocratización de normas y procedimientos, así como una mayor eficiencia y transparencia.

Como resultado de estas iniciativas se consolida la integración de la recaudación de impuestos directos e indirectos dentro de un único organismo y, en muchos casos, la incorporación de las recaudación de los recursos de la Seguridad Social y de los tributos y control aduanero.


Gobernanza Digital Participativa:

En el marco de las iniciativas de gobierno abierto se busca una mayor transparencia, rendición de cuentas e innovación para mejorar el modelo organizativo.

Complementariamente, la digitalización de trámites y procesos en un marco de gobierno electrónico busca mejorar la interacción con los contribuyentes.

Al integrar diversas funciones y ampliar su mandato legal, las administraciones tributarias se transforman en organizaciones complejas que gestionan grandes volúmenes de datos.

En tal sentido, las administraciones tributarias deben ser vistas no solamente como agencias recaudadoras, sino también como agencias de datos.


Te invitamos a leer más en https://trabajodecenteinclusionsocial.blogspot.com/

Comentarios